Todo sobre TikTok, la app tan entretenida como adictiva que pocos entienden

Escrito por el 17 junio, 2020

TikTok fue una de las aplicaciones más descargadas durante la cuarentena; ¿la explicación? miles de usuarios en busca de entretenimiento

Antes de que empezara la cuarentena, no eran muchos los mayores de 30 años que habían oído hablar de TikTok, a menos que tuvieran un hermano o primo centennial. Eran aun menos los que estaban en esta nueva red social. Sin embargo, la orden de quedarse en casa para combatir el coronavirus, tanto en Uruguay como en el resto del mundo, cambió todo. Videos de doblajes de novelas mexicanas, bailes complejos y bromas, todos con el logo de TikTok, empezaron a colarse en los perfiles de Instagram y Twitter de diferentes usuarios.

Junto con Zoom (plataforma para generar reuniones virtuales con videollamada), TikTok pasó a ser una de las aplicaciones más populares, con 315 millones de descargas en el primer trimestre del año según Sensor Tower, un sitio especializado en el tema. Incluso dentro de esta red social es un «chiste» recurrente que los millennials necesitaron del distanciamiento social para animarse a hacerse un perfil en TikTok. Este empujón que le dio a la aplicación la pandemia terminó por consolidarla como el nuevo gran fenómeno, con más de mil millones de descargas.

Pero, en realidad, TikTok venía creciendo a buen ritmo desde antes, solo que no lo veíamos.

Qué es. TikTok es una aplicación para hacer videos de hasta un minuto, que provee varias herramientas a los usuarios para que hagan contenido entretenido. Música y efectos de sonido, filtros, temporizador, cámara lenta y rápida y la posibilidad de editar el material dentro de la plataforma. Todo esto hace que crear un video sea sencillo y, más importante, entretenido. Según los datos de la agencia de marketing Omnicore, 41% de sus usuarios tienen entre 16 y 24 años.

De alguna forma, es la evolución natural de YouTube, Instagram y Snapchat: estas aplicaciones ayudaron a toda una generación a acercarse a la creación de contenido audiovisual, a pensar cómo contar una historia, dividiéndola en planos (stories) para crear una narrativa. TikTok va un paso más allá y anima a los usuarios a hacer un video con principio, desarrollo y fin, editado dentro de su propia plataforma.

Pero, a diferencia de Instagram y Youtube donde todo se ve demasiado estético o muy profesional, en TikTok la vara está muy baja, y ese es uno de los grandes atractivos. Si bien es verdad que algunos explotan su creatividad al máximo, la enorme mayoría de los videos están filmados de forma casera, con pocos recursos y sin mayor ambición que entretener a los creadores. No pretenden vender algo o hacerse virales.

«Hacés más el ridículo en TikTok que en Instagram, porque en Instagram ya tenés tu comunidad. Cuando hacés un TikTok no esperás que lo vean todos tu excompañeros de liceo, porque no te siguen», explicó a galería Martina Rial, de 24 años, que usa la aplicación desde enero de este año a pedido de su primo más chico, de cuatro años. Sus primeros videos eran sencillos, de pijama, porque sentía que nadie los iba a mirar, pero cuando empezó a leer que esta aplicación era el próximo gran éxito empezó a trabajarlos más. Ahora algunos de sus videos alcanzan las 11.000 reproducciones.

Con 63.6 millones de seguidores, Charli D’Amelio es la tiktoker más popular.

Por qué es tan adictivo. «Al principio no lo entendía, miraba, miraba y miraba videos. Es muy rápido cómo ellos se dan cuenta de qué es lo que te gusta, mucho más que Instagram. Me daban ganas de hacerlos pero no me animaba», cuenta Martina, y basta con usar la aplicación dos veces para comprobar que efectivamente el algoritmo es muy robusto. Por ejemplo, con ponerle «me gusta» a un video de un perro una sola vez basta para que todo el resto de los videos del feed estén vinculados a animales.

Al ser gratuitas, lo que buscan todas las redes sociales es captar nuestra atención, que luego monetizan al mostrarnos anuncios. Por ejemplo, en la parte de historias de Instagram cada uno o dos contenidos de personas que seguimos, aparece una publicidad. Cuanto más tiempo estemos en la plataforma, más anuncios vamos a ver, por lo tanto más ingresos vamos a generar. Para mantenernos más tiempo en la aplicación se valen de un algoritmo que, entre el contenido de los usuarios que seguimos, selecciona lo que es más probable que nos guste o que nos lleve a interactuar. Si bien el crecimiento y el engagement es una prioridad, esto está supeditado a las relaciones que nosotros elegimos, a los vínculos que existen o se desarrollan entre usuarios.

Pero, justamente por eso, tanto Facebook como Instagram y Twitter pueden volverse monótonos o aburridos. Porque solo nos muestran el contenido creado por las personas que seguimos y si estas no hacen algo que nos atrape, nos vamos. Esto no les sirve a ninguna de las compañías y por eso han intentado solucionarlo. Twitter, por ejemplo, desde hace algún tiempo muestra a los usuarios tuits que probablemente les pueden gustar, porque varias personas a las que siguen han interactuado con ellos. O Instagram tiene la ventana de «explorar». Pero los vínculos entre usuarios no dejan de ser el foco.

En TikTok, sin embargo, el feed principal no muestra a las personas que seguimos, sino contenido de diferentes creadores que el algoritmo cree que nos puede llegar a gustar. Empieza siendo bastante geolocalizado, pero a medida que vamos interactuando con la aplicación se van expandiendo esos límites. Ni siquiera es necesario hacer una búsqueda o seguir a nadie para que entienda qué nos atrae; solo con el tiempo que pasamos viendo un video, si le damos «me gusta» o si lo compartimos en otras aplicaciones, les alcanza.

Además, al tomar contenido de una cantidad prácticamente infinita de usuarios -no solo los que seguimos- la página de inicio parece que nunca va a acabar, hay una estimulación constante, lo que la vuelve adictiva y es muy fácil perder horas del día scrolleando por la pantalla de inicio. Y mientras que el usuario pasa tiempo mirando videos, el algoritmo toma notas para luego mostrarle aun mejor contenido. Y como si eso no fuese suficiente, cada tanto envía notificaciones para que regrese a la aplicación. El engagement, tan venerado en otras plataformas, ahora es el centro.

La viralidad al alcance de la mano. Justamente, como a TikTok no le importa si tenés dos seguidores o dos millones, es muy fácil hacerse viral: solo depende de qué tan entretenido sea tu contenido (aunque un buen uso de hashtags también puede ayudar).

Ese es el caso de Pilar Renom, una uruguaya de 15 años que se hizo popular en la aplicación gracias a sus videos de recetas. El esquema es sencillo: mientras que las imágenes van mostrando el paso a paso (sin demasiada producción), Pilar narra en voz en off la receta con un tono que suena en principio apática, pero se va tornando entretenido gracias a sus comentarios. Todas las recetas cierran con un «queda riki riki». Con la viralidad de sus videos, la expresión «riki riki» para referirse a algo rico se ha vuelto parte del lenguaje popular, como el famoso «Peñarol inteligencia» que supo nacer en Twitter.

Y como Pilar, hay miles. Por ejemplo, Robert Álvares, un mexicano que se define a sí mismo como «fanático de los Simpson» recrea en su perfil las escenas más emblemáticas de la serie animada, con la ayuda de sus familiares que interpretan diferentes roles. La escenografía y caracterización son precarias, pero ese es justamente el atractivo. Su video más visto tiene 650.000 reproducciones.

Ese es el atractivo de TikTok, la aparente falta de premeditación. Los videos aparentan ser genuinos, espontáneos y que no pretenden nada más allá de la diversión. Por eso, en medio de una pandemia en la que abundan las malas noticias, tenía sentido que explotara en cuanto a popularidad. «Twitter es el intelectual, Instagram es un shopping y TikTok es el amigo divertido, es para entretenerse, y eso es lo que busca la gente hoy en día», sintetiza Rial.

Sumergirse en TikTok es extraño. Hay un cierto aire de familiaridad, pero al mismo tiempo es diferente a cualquier otra red social. Es la primera creada en la era de los smartphones, es una fuente inagotable de entretenimiento. Y puede que se convierta en un imperio.

El lado oscuro de la diversión. Si bien para el usuario puede llegar a ser placentero ver solo lo que quiere ver, también se refuerza el efecto burbuja que existe en otras redes sociales. Es complaciente con los gustos y opiniones de las personas y evita desafiarlas. Esto puede parecer inofensivo si se habla de bailes o videos de perros, pero TikTok últimamente también se ha vuelto político con videos a favor y en contra del movimiento de Black Lives Matter, entre otros temas. El efecto burbuja puede contribuir a la radicalización de las opiniones en el espectro político.

Por otro lado, a nivel geopolítico, que TikTok sea propiedad de un conglomerado Chino, llamado ByteDance, es objeto de críticas. Algunos políticos estadounidenses sugieren que su único propósito es espiar a los usuarios y recabar información con fines oscuros. Esta acusación podría ser válida para cualquier red social, pero el problema es que quien se quede con esos datos sea China y no Estados Unidos.

«China tiene un marco legal y una perspectiva muy diferentes sobre el Estado de derecho», explicó a Esquire Andrea Little Limbago, científica social jefe de Virtru, una compañía de encriptación y privacidad. «TikTok afirma que no almacenan datos en China, pero esto es difícil de validar y no aborda las preocupaciones en cuanto a privacidad de datos antes de febrero de 2019. Esto es especialmente relevante, ya que los datos de los usuarios podrían servir como información para las campañas de inteligencia dirigidas contra ciudadanos estadounidenses».

ByteDance está valuada en 75.000 millones de dólares y se presenta a sí misma como una empresa de inteligencia artificial, no como un conglomerado de redes sociales, lo que causa cierta inquietud. TikTok nace a partir de Musical.ly, una aplicación para hacer videos estilo karaoke, que supo ser popular entre las generaciones más jóvenes y que recibió la multa más grande de la historia de la Federal Trade Commission de Estados Unidos por el mal manejo de datos privados de sus usuarios.

A esto se le suma que la aplicación ha sido acusada de no mostrar videos de las protestas a favor de la independencia de Hong Kong en China, la censura de videos LGBT en Turquía y la discriminación hacia personas con sobrepeso, como la cantante Lizzo, a la que le borraron sus videos en traje de baño, algo que no sucede con las mujeres delgadas.


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